lunes, 21 de julio de 2014

Esa sensación de que tus ojos se van acostumbrando a la oscuridad, esa sombra que poco a poco coge forma al principio indeterminada va cogiendo volumen y para mi sorpresa empiezo a reconocer formas, las tuyas.
Tiene cojones, la primera vez que sueño en meses y es con tu puto pelo. Aprieto los ojos y me despierto empapado en sudor. Es imposible dejar de echarte de menos si ocupas hasta la parcela mas silenciosa de mi vida, no pasa nada el tiempo avanza y todo llega, no se cuanto tendré que esperar, pero no hay un reloj de arena que violente la espera ni un tic tac que me haga plantearme si me quieres o te vas, simplemente se que estas y no me paro a planteármelo, sigo corriendo como un perro detrás de un coche o como un muerto por un túnel interminable hasta la luz.
Yo y mis metaforas.
Pero esta vez no es una metáfora, es una reflexión. 
Una reflexión que al ponerme en su lugar me da la razón, soy el puto perro corriendo detras del coche y el maldito niño muerto corriendo por el puto túnel hacia la luz. y en ambos casos te me escapas de las manos como la arena del desierto.
Como arena del desierto con tu sutileza te levantabas de mi cama, aún recuerdo tu sonrisa y que me miraras lo torpe que lo hacia yo. ¡Pero quien va a querer levantarse de una cama en la que estás tu! Asi cualquiera estaria torpe.

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