jueves, 25 de octubre de 2012

Instante 2: Ella.

La sigo.
nunca dudaria si seguirla o no. He de admitir que ella es mi mayor debilidad. Me siento inevitablemente atraido por cada movimiento suyo, como hipnotizado; es más, creo que hasta su aroma seria capaz de poner en alerta todos y cada uno de mis sentidos. Y no me refiero a su colonia, es quizas una de las cosas que mas me atrae de ella, el olor de su piel. Es único.
La veo detenerse a medio pasillo, girarse y mirarme con cara de estar invitandome a no prolongar más nuestro inexorable encuentro físico. Decido seguirle el juego , me acerco hasta que entre ella y yo no queda espacio, hasta que noto su acelerada respiracion chocando contra mi camisa, con un rápido y decidido giro de caderas me deja contra la pared y me besa. Le quito el camison, entre besos y caricias, mientras ella se entretiene en los botones de mi camisa. Cuando consigue quitarmela la lanza al suelo , me mira a los ojos y me vuelve a besar, apoyando las manos en mi pecho, pegando mi espalda a la pared, cuyo helado tacto  hace que un escalofrio por la temperatura se añada a los miles que ya provoca ella. Se aparta, sonrie.
Cuando espero que me bese se gira, sube las escaleras,donde a medio camino se gira y  me dedica una mueca de burla. Y como siempre, me veo obligado a seguirla.

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Nota del autor: Duele si no existe, duele si lo imaginas. cuatromildiez.

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